Han pasado ya varios dias del Perú-Uruguay, me cuesta trabajo comentar al término de un partido donde tengo interés. Yo soy peruano e hincha a muerte de mi selección, por lo cual, el fanatísmo tiñe mis comentarios sobre la misma. No es hasta unos días despues el partido que recobro (cierta)objetividad.
EL Perú-Uruguay del Lunes fue el partido mas entretenido de la Copa América. Se defendió bien Perú, contragolpeo con inteligencia. Paolo Guerrero jugó -haciendo honor al apellido- como nos gusta a los hinchas: dejando la última gota de sudor en el campo. Un ferrocarril en riel de montaña rusa fue Paolo.
Uruguay tiene una volante central que es durísima, pasar entre entre el ruso Pérez y Arévalo Rios debe ser mas difícil que peinar a un loco. Perú no lo intentó, desconecto el toque en el medio campo y pasó directamente a usar lanzadores (Cruzado y Guevara) buscando frontalmente el arco rival en cada contragolpe. A propósito ...Que pase de Guevara!!!!!! le pegó a la pelota con una tecnica impresionante para ponerla justo delante de los dos centrales, dándole a Paolo una enorme ventaja. Ojo que Guerrero es el cuarto delantero del torneo en encontrarse un mano a mano asi, y el único en canjear la oportunidad por gol. En el mismo partido Forlán mandó un mano a mano a la tribuna.
Uruguay no dió nunca la sensación de estar cerca del gol. Los ingresos en Perú de Vargas y Lobatón y en Uruguay de cebolla Rodriguez y Abel Hernandez fueron mas provechosos para Perú que para Uruguay, y mientras la defnesa peruana ya no tenía que preocuparse por Cavani -fuera del partido, errático, peleado con la pelota y bien sustituido, pero lo mismo es Cavani y asusta mas que Hernández- el "factor Vargas" jugó a favor de Perú. Tremendo jugador este Juan Manuel Vargas, no solo el derroche físico, sino el ánimico: inyecta a Perú de vibra ganadora.
Markarían justificó el apodo de "mago", yo creo que el principal mérito de Markarian es la capacidad de convencimiento que tiene con sus chicos: Los convence de sus propias capacidades y recupera emocionalmente jugadores que de otra forma no estarían para alta competición: uno ve al Guevara del Lunes contra el Guevara del Boys y parecen dos personas. Adan Balbín es el jugador que a los hinchas nos cuesta identificar cuando las cámaras lo enfocan antes del partido, pero al final uno no se puede olvidar de él.
Acabado el partido y cuando todo era felicidad, Perú seguía siendo un equipo chico, de hecho, el último de Sudamércia. La única forma de crecer pasa por reconocer esta realidad. Empatarle Uruguay, cuarto en el último mundial, es un ENORME paso en la dirección correcta, pero si esto fuera un torneo local seguimos en "zona de descenso". Esperemos que esto no sea lo que yo llamó "el síndrome del pez globo": Inflarse ante los grandes para evitar ser comido, pero aflojar ante los -en teoría- mas accesibles. Vamos Perú, vamos que se puede avanzar!!!!
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