domingo 12 de junio de 2011

Retomando el valor perdido

Hace algunos años nos tocó hacer unos trámites muy sencillos en el consulado peruano en Washington DC. El consulado está en Massachusetts Av, cerca de Dupont Circle. Recuerdo que había nevado la noche anterior y la ciudad estaba cubierta de un manto blaco. Estacionar el auto fue la primera chamba. Es un area muy concurrida, encontrar un lugar donde estacionar es muy difícil y pagar cochera es imposible ( unos $ 20 la hora y, recordemos, estaba haciendo un trámite en el cosulado del PERU, con lo que estimar un tiempo es imposible). encontramos sitio luego de dar muchas vueltas, y apenas puse un pie fuera del auto, la nieve cedió y pum! hasta el tobillo izquierdo de agua helada. La cosa se presentaba mal.

Llegamos al consulado, una oficinita en un edificio antiguo y con aire señorial, parecido a los edificios del centro de Lima. De saque nomás, letrerito en la puerta: "prohibido la venta de alimentos y bebidas", caray, me perdí mi anticucho. La sala de atención era un salon mediano, tipo los salones de la iglesia donde uno felicita a los recien casados. En el extremo derecho, una ventanilla larga, con 4 personas atendiendo y la cola tipo embudo que hacemos los peruanos, donde el ancho de la fila es inversamente proporcional a la distancia a la ventanilla (o sea, 50 adelante, 15 mas atrás, 5 un poquito mas atrás y yo el único pánfilo que esperaba me atiendan, paradito al último). Felizmente el instinto nacional regresa rápido, así que cuerpeando, avanzando con los codos y protegiendome con la cadera, llegue hasta el pelotón de avanzada. La señorita de la ventanilla (una cara de profesora de "el niño y la salud' !!!!) me indicó que tomara un ticket y regresara para que me lo sellara (?). Obediente yo, saqué mi ticket de un dispensador tipo wong, sección embutidos y regresé cuerpeando de nuevo hasta que lo selló.

Me fuí a sentar junto con mis paisanos esperando que me llamen, cuando se abrió la puerta y entró ...EL CHEVERE. El chévere es el peruano que la pega de canchero, que no quiere hacer cola, que se aprendió un nombre de alguién de mediana importancia en el consulado y alega ser su amigo (o pariente) y venir de parte de esa persona. El Chévere dió dos pasitos para adentro, se desabotonó el saquito azul (acompañado de pantalos gris, camisa blanca y corbata roja, el chévere podría haber sido recibidor/pagador en cualquier mutual, por pinta no se quedaba) nos tiro una "tasada" suspiró y se acercó a la ventanilla. Habilidoso como siempre, el chévere se zampó en la cola de quienes ya teníamos ticket y estabamos siendo llamados en cierto orden. Pero eso es para los lornas, el chévere no espera. Llegamos juntos a ventanillas contiguas, aún recuerdo el trámite que necesitaba hacer el chévere: necesitaba un permiso de salida del país para su hija menor de edad. La señorita Jacinta Pichimahuida, amablemente le pidió el número de pasaporte de la hija a fin de ayudarlo con el trámite, pero eso al chévere no le gustó. Se envalentonó, gritó a los cuatro vientos que cómo era posible que quisiera demorar tanto un trámite, que que bárbaridad y que "fijese señorita, yo no quería verme obligado a hacer esto, pero me llama en este momento al consul. Mi nombre es fulano de tal y soy miembro de la comisión consultiva de no me acuerdo que". La pobre Jacinta se asustó, como era de esperarse. Asi que a fin de calmar un poco los nervios (y por mi carácter metiche y justiciero, manía estúpida de creerme Batman caray), metí mi cuchara: dí dos palmadas fuertes, para llamar la atención de ambos, de Jacinta y del chévere y le grite a Jacinta: "Y se me apura además, porque le va a decir al consul, que yo ...vengo de parte del Dr Chantada"

Como es fácil imaginar, la risa fue general, lo que tampoco le gustó mucho al chévere, que se me acercó desafiante. Claro, el chévere me habia medido mal, porque cerquita cerquita, no me llegaba ni a la ceja y si la cosa llegaba a las manos, no parecía muy difícil el chévere: medio barrigoncito y con pinta de que el único ejercicio que hacia era llevarse el tenedor a la boca (quizás con demasiada frecuencia). Los ánimos se caldearon y finalmente salió el consul, quien por supuesto mandó al chévere a hacer su cola como cualquier cristiano y nos atendió a todos en el debido orden.

Ahora, lo triste del caso es que el chévere -como tantos peruanos que vivimos en el primer mundo- de lunes a viernes, obedece la ley, le tiene miedo al gringo, ya no es tan chévere. Pero basta que regrese un ratito entre sus congeneres, y es como si esos años sin volver al PERU hubieran macerado en él la criollada, la viveza mal entendida, en fin, la huevadiiiiita pues. EL chévere entra a un McDonalds, el morenaje que atiende le mete un grito y el chévere se alinea rapidito. Pero claro, a Jacinta si la putea. El chévere sonríe y se muestra amable con la cajera gringuita del supermercado, pero si es bodeguita hispana, el chévere cambia y se vuelta recontra chévere. El Chévere va a comer a un restaurante industrial (tipo TGI Fridays, Chili's o alguna cadena), pide un trago y felicita al barman, pero si es restaurante hispano, reclama que a su vodka tonic (es elegante el chévere) le falta vodka. Y alla deja un propinón al mozo, si el mozo es gringo. Pero en nuestro restaurante, su restaurante, o si el mozo es hispano, lo cabecea con la propina.

Es increible ver como a muchos de nostros, lo único que nos hace falta para ser valientes, para reverdecer viejas glorias, es recibir un servicio de alguien de nuestra raza. Ahi nos sentimos iguales, de otra forma, nos asustamos. Un ratito entre nuestra gente es todo lo que necesitamos algunos para retomar el valor perdido.

10 comentarios:

  1. Ricrdo... muy bueno y como te decia antes... conozco a mas de un chevere por aca.... pero tambien debo admitir que algunas veces he usado mis contactos para mover algun tramite en el consulado... pero es que a veces son de jalarse los pelos esos patas

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  2. Gracias Gonzalo, pero la vaina no es que algún conocido te ayude con un trámite. Eso es normal. Lo que hace chévere al chévere es que ningunea a los suyos y le teme a los otros.

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  3. Lamentablemente esos chéveres también los encuentras en tu patria donde piensan q todo lo importado es mejor y si ven a un extranjero lo ayudan de inmediato (y eso no está mal) pero si q si algún paisano pide ayuda a veces ni le dicen q no sino sencillamente lo ignoran. O mira las propinas en Perú, creo q no pasan de 10 soles (ahora q la economía está mejor, antes no eran ni 2 soles) mientras q en USA no dejas menos del 15%. Es mucha falta de amor propio y creo q viene de la realidad peruana. Es algo q creo se está trabajando y q espero siga así hasta q cambie o mejor dicho cambiemos. Creo q el consul en ese momento era Fernando Quiroz y ya no he visto colas en el consulado, es más, se mudaron a un lugar más grande para mejor atención (también porque no les quisieron renovar el alquiler por todos los alborotos q se armaban a veces jejejeje, cuando llegaban muchos cheveres y se encontraban con el gordo Caballasca q defendía a Jacinta). Un abrazo, Juan Carlos

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  4. Muy bueno, me has hecho reir y me has hecho acordar de varios episodios con "El Chévere". Sigue escribiendo!

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  5. Ja ja ja ja toda la razon Ricardito.Esa es la "costumbre" del peruano, ser chevere" pero con quien lo puede hacer. Como bien dices aca se chupan al extremo que hasta verguenza te da ver a "chupamedias".Como dice JC, en tu misma patria ves como "valoran" a los gringos, ellos son los que saben, los que mandan, loe mejores .............los que tienen la plata etc etc etc.en fin.......................sigue escribiendo!!!!!!

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  6. @ Juan Carlos: el chévere trasciende fronteras hermano
    @ GianPier: Gracias, comparte un poco tus experiencias con diferentes chéveres
    @ Marcela: Triste pero cierto, y despues no quieren que salga Humala!!!! ahora hay que diferenciar: ser patriota es amar lo tuyo, no odiar lo ajeno.

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  7. Realmente muy cierto, esta súper buena la descripción
    Que suerte que tengas el don de la escritura, siempre te sigo en tus blogs.
    El mejor de los éxitos..... Dr. Chantada

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  8. Gracias Kiko!!! un abrazo enorme, sigue comentando

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  9. Es verdad querido Ricardo. Uno se encuentra con muchos "chéveres" cuando está afuera. La última vez que quise venir a Lima, tenía mi pasaporte caducado. La señorita del Consulado del Perú en Santa Cruz de Tenerife me manifestó que tendría que entrar a MI país con el pasaporte español. Yo le respondí: ¿acaso usted piensa que soy Vargas Llosa?. Me retiré y no paré de hacer llamadas hasta que no me llamó el Cónsul General del Perú en España. Al día siguiente, ya tenía un salvoconducto para entrar al Perú como peruano que soy.

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  10. Pero una cosa es hacer valer tus derechos y otra atropellar a quien crees que vale menos que tu. Lo tuyo no fue hacerse el chévere. Lo tuyo fie sencillamente bien chévere.

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