martes, 28 de junio de 2011

Copa América

Yo siempre fuí muy malo para el fútbol. Bueno, muy malo también es una exageración, pasa que en mi época de escolar se juntaron en mi promoción unos extraterrestres, así que compararme con ellos es un abuso. Suelo decir que los grandes equipos aparecen cada 10 años: Peru'77, Inmaculada '87 Sporting Cristal '97 y Barcelona '07, aunque a estos últimos nenes les está durando la cuerda.

Sin embargo, la falta de talento, la suplí siempre con un fanatismo a prueba de balas. La reina (mi esposa, a quien llamo "mi Reina" porque me marca como a Maradona) hasta el dia de hoy reniega porque cuando voy (me manda) a comprar  cualquier cosa, si la lista tiene mas de tres artículos es fijo que me olvida de uno "Te acuerdas de la alineación de el equipo de tu colegio, de tu Cristal en partidos que a nadie le interesan, pero te olvidas del cereal"  ...ni como reclamar.

Pasa que el fútbol es un lugar especial para mi. En el fútbol se ejemplifica la vida. Todo lo que eres, o la persona en la que te has convertido con los años, encuentran mil analogías en el fútbol. Y uno mas o menos se da una idea de la clase de persona con la que habla, cuando sabe hincha de que equipo es: el fútbol llega a lugares muy reconditos de tu personalidad o de tus relaciones personales. Mi viejo por ejemplo. Mi relación con mi padre fue bastante fría, nunca fuimos grandes amigos, nunca fuimos complices de nada. No me enseño a manejar, ni a montar bicicleta, nunca hizo una tarea conmigo ni me fue a ver a una actuación o jugar algún partido. Pero cada domingo, despues de la siesta que seguía al almuerzo, plan de 2:00 de la tarde, escuchaba : "Yaaaaaa!!!!! se hace tardeeeeee" y claro, se hacía tarde para ir al estadio: Occidente Intermedia, fila 8 asiento 60. No importaba quien fuera el rival, daba lo mismo jugar contra el último que contra el segundo (nótese que en mi memoria, Cristal siempre iba primero), ahí estabamos los dos, compartiendo 90 semanales en los que yo no solo veia un partido, aprendía una lección de vida : "Porque no hay que ser flojo como Zuluaga, que jugará bonito, pero no marca ni con un plumón",o desperdiciar el talento como Pedrito Ruiz "que si hubiera querido, hubiera sido mejor que Cueto". Tampoco servía ser tipo "Panadero" Diaz que fuera de la cancha es un caballero, pero dentro "patea hasta a su propia madre", mas bien "míralo a Chumpi, que categoría, como quita con tanta fuerza como limpieza, y nunca se burla del rival vencido". El estadio, esos 90 minutos semanales que  pasaba con cholo malo, es el recuerdo mas vívido que tengo de mi niñez, el momento de compartir la atención de mi viejo con un radiecito a pilas (Ray-O-Vaaaaac), desde donde se desgañitaba Lucho Carrión (La voz de la emoción), el regreso a casa escuchando los (des)acertados comentarios de Pocho, en ovación de radio el sol ...un Perú en sintonía, o de  Litmann Gallo "Gallito" ("el fútbol se juega con punterossssss"). Gracioso, ahora que recuerdo, cuando perdíamos, volviamos escuchando a Tito Navarro, que siempre hacia las notas del perdedor, quejandose y reclamando sabe Dios que. Nunca una nota positiva de Tito Navarro, el "tigre"del dial.

Esas tardes donde el mundo se movía mas lento fueron el pilar de mi relación con mi viejo. Hoy, a casi dos años de su muerte, si algo extraño de el, es poder compartir algún comentario futbolero. Cuando se muere uno de nuestros padres, siempre hay un primer algo sin mi papá Puede ser primera navidad, primer dia del padre, primer cumpleaños. Para mi, esta es la primera Copa América sin mi viejo. Era bacán oir lo que tenía que decir, casi nunca positivo y casi siempre comparando a la selección con otras de los años donde zapato se escribia con s.Y mi respuesta siempre era la misma: "Papá, hemos ido a 4 mundiales y hemos ganado 2 copas américa, mundiales del '30, '70, '78 y '82 y copas America del '39 y '75. de los 4 mundiales, 3 estando yo vivo, de las dos copas, una y una   ...FUTBOL EL DE MI EPOCA" y cholo malo renegaba y me contaba lo caballero que era Lolo, y como Valeriano prendía cigarros con billetes de 100 soles y que Victor Benites jugó en el Milan "Pero en el Miiiiilan" decia mi viejo, como si el Milan de ahora fuera menos Milan que el del "conejo" Benitez.

Comienza ahora otra copa América, a ver que le espera a nuestra Selección, a ver que diría mi viejo. Para quienes lo conocieron, este aviso de cocacola es alucinante, me hace acordar a mi Papá y a don Enrique Roel, oyendo el partido en una radiecito, con dos cervezas delante, si les habré alcanzado cervezas.... ojo a los segundos 26 y 37, el señor de casaca negra es (idéntico a) mi viejo.

http://www.youtube.com/watch?v=Wo11k4MELTc

domingo, 12 de junio de 2011

Retomando el valor perdido

Hace algunos años nos tocó hacer unos trámites muy sencillos en el consulado peruano en Washington DC. El consulado está en Massachusetts Av, cerca de Dupont Circle. Recuerdo que había nevado la noche anterior y la ciudad estaba cubierta de un manto blaco. Estacionar el auto fue la primera chamba. Es un area muy concurrida, encontrar un lugar donde estacionar es muy difícil y pagar cochera es imposible ( unos $ 20 la hora y, recordemos, estaba haciendo un trámite en el cosulado del PERU, con lo que estimar un tiempo es imposible). encontramos sitio luego de dar muchas vueltas, y apenas puse un pie fuera del auto, la nieve cedió y pum! hasta el tobillo izquierdo de agua helada. La cosa se presentaba mal.

Llegamos al consulado, una oficinita en un edificio antiguo y con aire señorial, parecido a los edificios del centro de Lima. De saque nomás, letrerito en la puerta: "prohibido la venta de alimentos y bebidas", caray, me perdí mi anticucho. La sala de atención era un salon mediano, tipo los salones de la iglesia donde uno felicita a los recien casados. En el extremo derecho, una ventanilla larga, con 4 personas atendiendo y la cola tipo embudo que hacemos los peruanos, donde el ancho de la fila es inversamente proporcional a la distancia a la ventanilla (o sea, 50 adelante, 15 mas atrás, 5 un poquito mas atrás y yo el único pánfilo que esperaba me atiendan, paradito al último). Felizmente el instinto nacional regresa rápido, así que cuerpeando, avanzando con los codos y protegiendome con la cadera, llegue hasta el pelotón de avanzada. La señorita de la ventanilla (una cara de profesora de "el niño y la salud' !!!!) me indicó que tomara un ticket y regresara para que me lo sellara (?). Obediente yo, saqué mi ticket de un dispensador tipo wong, sección embutidos y regresé cuerpeando de nuevo hasta que lo selló.

Me fuí a sentar junto con mis paisanos esperando que me llamen, cuando se abrió la puerta y entró ...EL CHEVERE. El chévere es el peruano que la pega de canchero, que no quiere hacer cola, que se aprendió un nombre de alguién de mediana importancia en el consulado y alega ser su amigo (o pariente) y venir de parte de esa persona. El Chévere dió dos pasitos para adentro, se desabotonó el saquito azul (acompañado de pantalos gris, camisa blanca y corbata roja, el chévere podría haber sido recibidor/pagador en cualquier mutual, por pinta no se quedaba) nos tiro una "tasada" suspiró y se acercó a la ventanilla. Habilidoso como siempre, el chévere se zampó en la cola de quienes ya teníamos ticket y estabamos siendo llamados en cierto orden. Pero eso es para los lornas, el chévere no espera. Llegamos juntos a ventanillas contiguas, aún recuerdo el trámite que necesitaba hacer el chévere: necesitaba un permiso de salida del país para su hija menor de edad. La señorita Jacinta Pichimahuida, amablemente le pidió el número de pasaporte de la hija a fin de ayudarlo con el trámite, pero eso al chévere no le gustó. Se envalentonó, gritó a los cuatro vientos que cómo era posible que quisiera demorar tanto un trámite, que que bárbaridad y que "fijese señorita, yo no quería verme obligado a hacer esto, pero me llama en este momento al consul. Mi nombre es fulano de tal y soy miembro de la comisión consultiva de no me acuerdo que". La pobre Jacinta se asustó, como era de esperarse. Asi que a fin de calmar un poco los nervios (y por mi carácter metiche y justiciero, manía estúpida de creerme Batman caray), metí mi cuchara: dí dos palmadas fuertes, para llamar la atención de ambos, de Jacinta y del chévere y le grite a Jacinta: "Y se me apura además, porque le va a decir al consul, que yo ...vengo de parte del Dr Chantada"

Como es fácil imaginar, la risa fue general, lo que tampoco le gustó mucho al chévere, que se me acercó desafiante. Claro, el chévere me habia medido mal, porque cerquita cerquita, no me llegaba ni a la ceja y si la cosa llegaba a las manos, no parecía muy difícil el chévere: medio barrigoncito y con pinta de que el único ejercicio que hacia era llevarse el tenedor a la boca (quizás con demasiada frecuencia). Los ánimos se caldearon y finalmente salió el consul, quien por supuesto mandó al chévere a hacer su cola como cualquier cristiano y nos atendió a todos en el debido orden.

Ahora, lo triste del caso es que el chévere -como tantos peruanos que vivimos en el primer mundo- de lunes a viernes, obedece la ley, le tiene miedo al gringo, ya no es tan chévere. Pero basta que regrese un ratito entre sus congeneres, y es como si esos años sin volver al PERU hubieran macerado en él la criollada, la viveza mal entendida, en fin, la huevadiiiiita pues. EL chévere entra a un McDonalds, el morenaje que atiende le mete un grito y el chévere se alinea rapidito. Pero claro, a Jacinta si la putea. El chévere sonríe y se muestra amable con la cajera gringuita del supermercado, pero si es bodeguita hispana, el chévere cambia y se vuelta recontra chévere. El Chévere va a comer a un restaurante industrial (tipo TGI Fridays, Chili's o alguna cadena), pide un trago y felicita al barman, pero si es restaurante hispano, reclama que a su vodka tonic (es elegante el chévere) le falta vodka. Y alla deja un propinón al mozo, si el mozo es gringo. Pero en nuestro restaurante, su restaurante, o si el mozo es hispano, lo cabecea con la propina.

Es increible ver como a muchos de nostros, lo único que nos hace falta para ser valientes, para reverdecer viejas glorias, es recibir un servicio de alguien de nuestra raza. Ahi nos sentimos iguales, de otra forma, nos asustamos. Un ratito entre nuestra gente es todo lo que necesitamos algunos para retomar el valor perdido.

jueves, 2 de junio de 2011

Vivir Afuera es morir adentro

Facebook es una herramienta fantástica. La parte mas importante de facebook es que resucita gente. Gente que ya había muerto en nuestras vidas, regresa como por milagro con un solo click en "aceptar" la invitación de algún amigo del pasado. Una especie de ouija es facebook: uno habla con gente que de otra forma, estaría "muerta'

Quienes vivimos fuera del PERU, podemos apreciar mas aún esta herramienta. Y es que como dice el título de hoy: quienes vivimos fuera, morimos dentro (y por dentro). Hace diez años salimos del PERU, y cada dia fuimos muriendo un poco. Los primeros años recibíamos llamadas por teléfono, correos electrónicos de familiares y amigos. Cada año que pasa, recibimos una llamada menos, hay un correo que no nos escriben, un saludo que nunca llega.

La semana pasada mi hija mayor cumplió 10 años. Nadie la saludó. Habló con sus abuelas, con un par de tios y ya estuvo. La familia para ella se limita a tres personas: Mamá, Papá y hermana. Esta llena de tíos que no son tíos de verdad, solo amigos de papi y mami que accidentalemente pasan por aquí o que vemos en alguna vacación. Tenía mas tíos cuando viviamos en el sur de la florida.

Hace unas semanas escribí sobre mi amigo el chizo y su maravillosa experiencia con un cancer que al final no fué. Cuando estaba todavía en medio de la tormenta, me comentó que una gente que acababa de conocer -peruanos tambien- le habían ofrecido que se quedara con ellos en su casa. El chizo estaba confundido y no sabía si aceptar. yo le expliqué cuanto nos alegramos quienes vivimos fuera (y no regresamos frecuentemente) de recibir un poco de peruanidad, de escuchar de nuevo nuestro acento al hablar, de vover a ser peruanos aunque sea por un mes. A diferencia del resto del año, cuando tenemos visita de peruanos en casa, salimos disparados del trabajo de regreso para bañarnos en peruanidad, para atender a nuestros amigos y/o familiares. El resto del año siempre voluntariamos a hacer un par de horitas de overtime (el peruano es chambeador, no hay que olivdarse). Eso no pasa cuando tenemos gente en casa. Hay que cocinar, que sacarlos a pasear, que salir de compras, hay que enseñarles los atractivos de la ciudad   ...y demostrar que no extrañamos tanto porque aunque el cebiche sea con pescado congelado y la huancaina con queso philadelphia quede igualita  ..."aquí encuentras de todo".

De todo menos el afecto que te traen los recuerdos (y pan francés, eso es otra cosa que es casi imposible encontrar. Yo tengo la suerte de tener un restaurante peruano cerca, que es de propiedad de un ex-panadero peruano, así es que encontramos pan francés). Eso es ireeconstituible, los recuerdos que dejamos nos regresan con cada visitante y además nos sorprende como ha cambiado todo y todos, y es que la memoria no filma, la memoria toma fotos, y uno espera que todo permanezca como esa foto. Que los chicos no crezcan, que los viejos no envejezcan, que los gordos no adelgacen y que los flacos no engorden.

Pero no es así, la vida continúa para todos y uno va perdiendo actualidad, va archivandose en la O de olvido. Es natural, es como funciona la vida. Pero también es doloroso.